Rositas frías (invernal)

Gracias a un hermoso blog Círculo de pinos me di cuenta que esas pequeñas historias guardadas en la memoria son un medio de expresión y pueden convertirse en un diminuto pero muy amoroso obsequio para quien lo lee.

Cuando pienso en un post que redactar imagino que debe ser contundente con imágenes, información, semi-extenso, etc., pero con las pequeñas historias solo debes tomar lo que sale de tu corazón, de tus pensamientos y lanzarlo al cielo como un puñado de estrellas 💫

Entonces recordé cuánto me gustaron estas fotografías que tomé en el invierno del año pasado cuando un día desesperada por respirar salí a caminar bajo la lluvia…

Recuerdo que busqué una excusa para salir, comprar algo creo, era día de precipitaciones, justo cuando avancé unas cuadras la lluvia se volvió suave y tenue, lo agradecí por que así pude cerrar mi paraguas y caminar con el rostro descubierto sintiendo caer las gotas rodando hasta mi cuello, por alguna razón se sienten liberadoras.

Ahora de adulta adoro la lluvia, y creo que es porque cuando era niña mi mamá no me enviaba a la escuela en esos días de lluvia, no sé porqué no recuerdo una buena razón, lamentablemente al día siguiente todos los compañeritos me molestaban y decían que le tenía miedo al agua (aunque yo sabía que no era así) y parece tonto pero ese recuerdo en particular lo tengo claro y nítido en mi memoria.

Cuando venía de vuelta de mi compra, caminando lentamente para no llegar a casa, las ví, a estas rositas hermosas y delicadas que me miraban como saludando e inmediatamente sentí una conexión, estaban ahí a la intemperie, húmedas, heladas, cabizbajas, pero resistiendo, fuertes, impávidas.

Me acerqué para saludarlas y me mostraron su cara más hermosa, sus pétalos adornados con rocío de lluvia, estaban ahí rodeadas de espinas y frío intenso… me dijeron que no me preocupara que así como ellas soportaban estoicamente todo aquel estrago yo también podría hacerlo, solo tenía que confiar en mi propia fortaleza, después de todo el sol volverá a salir y ahí estarán ellas para recibirlo.

Respirando profundo y secando mis ojos aguados regresé a mi casa donde me esperaban mis enanas peludas, las abracé.

“Si no tuviéramos invierno, la primavera no resultaría tan agradable; si de vez en cuando no conociéramos la adversidad, la prosperidad no sería tan bienvenida.”

Anne Bradstreet
Fotografía tomada en la primavera, Octubre de 2020.